Bruselas y la industria comunitaria recelan de la concentración lograda por la empresa en búsquedas, publicidad y sistemas operativos
Google y Facebook se colaron en el imaginario colectivo como algo naíf cuando eran vistas como «startups» cuasi benéficas creadas en el garaje de una casa o en una residencia universitaria. Convertidas ya en gigantes de internet y con los «lobos» campando por Silicon Valley como por Wall Street, su omnipresencia genera ahora suspicacias.